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La patata es un cultivo muy exigente en agua, es preferible mantener en el suelo cierto grado de humedad constante; aunque la planta resiste épocas de sequía. Pero deben evitarse las alternancias de períodos secos y húmedos pues son el origen de ciertos defectos en la patata como: grietas, surcos, estrechamientos, etc. En los terrenos secos las raíces se alargan con lo que el número de tubérculos aumenta. Ello se aprovecha manteniendo antes de formarse los tubérculos un ligero déficit hídrico que favorece el desarrollo de las raíces y con ello aumenta el número de patatas, pero no conviene abusar pues su tamaño se reduce considerablemente.. El exceso de humedad reduce el porcentaje en fécula y favorece el desarrollo de enfermedades, además hacen a los tubérculos demasiado acuosos, poco ricos en fécula y poco sabrosos y conservables. Por ello deberemos controlar bien este factor sobre todo en el momento de la germinación del tubérculo y en el periodo que va desde la aparición de las flores a la maduración del tubérculo, pues en ellos un exceso resulta nocivo. El momento de mayor necesidad hídrica es durante el periodo de tuberización donde se puede llegar a utilizar hasta 8 litros por metro cuadrado diariamente si el día es cálido. Cuando los tubérculos están ya desarrollados el riego ser hará mínimo, pues mucha agua pudre las patatas. El método de riego más empleado en el cultivo de la patata es el de aspersión, los aspersores de baja presión son muy recomendados pues el riego que proporcionan es de alta calidad. El aspersor conviene pues también eliminar el polvo de las hojas, pero pueden utilizarse otros métodos como el gota a gota o la manguera exhudante.

El fotoperíodo, regula la tuberización. Los fotoperíodos cortos favorecen la tuberización, mediante que los largos inducen el crecimiento, por tanto ambos periodos influyen de una u otra forma en la cosecha. En las zonas de clima cálido se busca zonas con un largo fotoperíodos de 13 y 16 horas. La intensidad luminosa además de influir sobre la actividad fotosintética, favorece la floración y fructificación. Suelo Es una planta poco exigente, aunque es necesario que el terreno esté bien mullido pues sólo le afectan los terrenos compactados y pedregosos, pues sus órganos subterráneos no pueden desarrollarse libremente si encuentran un impedimento mecánico, conviene por ello que el suelo esté bien aireado, sin huecos y sin terrones y homogéneo, con el fin de facilitar el desarrollo radicular, el crecimiento de los tubérculos y la emergencia rápida y homogénea de la planta para reducir los ataques de parásitos.  Son por tanto plantas que agradecen bancales profundos. Prefiere los suelos ligeros o semiligeros, silíceo-arcillosos, ricos en humus y con un subsuelo profundo. Prefier suelos con un pH ácido entre 5.5-6, ésta circunstancia se suele dar más en los terrenos arenosos. Es una planta tolerante a la salinidad.

Dada la cantidad de variedades de plantas de patata, la descripción se ajusta a las necesidades que tiene la gran mayoría de ellas, pero puede ocurrir que determinadas variedades se aparte mucho de estos requerimientos por lo que habrá que consultar al suministrador los específicos de la variedad. El origen de la patata está en la cordillera andina, donde aún existen variedades silvestres. la patata presenta una gran tendencia a la hibridación y cruce con plantas silvestres del mismo género por lo que hay una gran cantidad de variedades de patata. Los españoles introducen la patata en Europa el siglo XVI pero hasta el Siglo XVIIl no comienza la divulgación de su cultivo y el paso poco a poco a ser hoy en día un alimento fundamental en la dieta del hombre, además de utilizarse como planta forrajera e industrial suministradora de alimento para el ganado y de materia prima para la industria del almidón, dextrinas, glucosa y alcohol. La utilidad de la patatas es múltiples tanto natural como industrializada, transformada en uno de los alimentos más versátiles y generalizados. dando origen a una enorme variedad y cantidad de productos procesados como los congelados, deshidratados, enlatados, licores, etc. Perteneciente a la familia Solanaceae, es una especie anual de la misma familia de los Tomates y los Pimientos entre otros, por lo que en la rotación de cultivos deben cultivarse en los bancales dedicados a frutos y no a raíces, pues coinciden con ellos en muchas enfermedades y plagas. Su nombre científico es Solanum tuberosum y los nombres comunes son patata y papa. Es una planta herbácea, vivaz, dicotiledónea, provista de un sistema aéreo y otro subterráneo con rizomas que son los tubérculos, que no son más que órganos de reserva de alimentos y energía de la planta.

Son fibrosas, muy ramificadas, finas y largas. Las raíces tienen un débil poder de penetración por lo que requieren para su desarrollo un suelo muy mullido, en estas raices finas es donde aparecen los rizomas hinchamientos denominados también tubérculos de forma oval o redondeada, que en su madurez serán las patatas. Están formados por un tejido de reserva en el que predomina el almidón. En los “ojos” de los tubérculos se sitúan las yemas de crecimiento, dispuestas en espiral sobre la superficie del tubérculo que son las que permitirán la reproducción de la patata. Los tallos son de color verde pardo gruesos, fuertes y angulosos, que crecen vertical aunque luego se extienden hacia el suelo. Los tallos se originan en la yerma del tubérculo alcanzando hasta una longitud de un metro. Las hojas son compuestas, tienen una nervación reticulada, con una densidad mayor en los nervios y en los bordes del limbo. Las flores de variado color según la variedad, blanco, rosado, violeta, etc se sitúan en el extremo del tallo son estériles en su gran mayoría, a causa del aborto de los estambres o del polen según las condiciones climáticas. El escaso fruto que producen son bayas redondeada de color verde de 1 a 3 cm de diámetro, que se tornan amarillos al madurar. Continuamos con los requerimientos del cultivo.

Se trata de una planta de clima fresco, por lo que las temperaturas más favorables para su cultivo en torno a los 13 y 18ºC. Al efectuar la plantación la temperatura del suelo debe ser superior a los 7ºC, con unas temperaturas nocturnas relativamente frescas. Por ello en algunos climas el inicio de la plantación se hace en semillero, pero en España no suele ser necesaria esta práctica. El frío excesivo la perjudica, quedando tubérculos pequeños y sin desarrollar. Si la temperatura alcanza los -2ºC. la planta se hiela, y aunque puede llegar a rebrotar, en muchos casos acaba muriendo. Sobre todo es sensible a las heladas tardías, que producen un retraso y disminución de la producción. La temperatura óptima de desarrollo oscila entre 20 y 30ºC durante el día y entre 1 y 17ºC durante la noche. Se soportan temperaturas hasta los 10ºC pero originan originan problemas. Las temperatura elevadas afecta a la formación de los tubérculos y favorece el desarrollo de plagas y enfermedades. Temperaturas superiores a los 40ºC, afectan a la fructificación y al desarrollo de la planta así como a su sistema radicular. Fuera de estos rangos la planta perece. También hay que tener en cuenta los efectos de la interacción temperatura combinados con el del aire y la humedad.

Una humedad relativa moderada es un factor muy importante para el éxito del cultivo. La humedad excesiva en el momento de la germinación del tubérculo y en el periodo desde la aparición de las flores hasta a la maduración del tubérculo resulta nociva. Una humedad ambiental excesivamente alta favorece el ataque de mildiu, por tanto esta circunstancia habrá que tenerla en cuenta.